El jefe que todos quieren

El jefe que todos quieren

Si cuando entras a la oficina sientes que tu equipo te mira con desconfianza y detiene la conversación que estaba sosteniendo, tal vez estés fallando como líder.

Estás feliz porque acabas de recibir el ascenso que estabas esperando. A partir de hoy, dos departamentos de la empresa dependen de ti y serás jefe de 80 personas. Tendrás que llevar a cabo una cantidad considerable de operaciones y necesitas realizar una coordinación entre partes ejemplar. Ya estás revisando los sistemas que necesitas desarrollar para cumplir una serie de metas, estás pensando cómo infundir respeto entre tus ahora subordinados y en cómo dar las órdenes precisas… alto.

Es momento de detenerte y plantear una pregunta que deberá cambiar la ruta de tu desempeño. ¿Quieres ser alguien que inspire o quieres ser sólo el jefe? ¿O simplemente un gerente que resuelva situaciones logísticas o sólo hacer cambios sustanciales en la empresa? Ser gerente no es lo mismo que ser líder. Un líder convence; un gerente ordena. Un líder genera respeto; un gerente suele suscitar miedo o rechazo. ¿Por qué deberías escoger ser líder y no sólo operar y ser gerente? Porque los líderes logran mejores resultados y son ellos los que realmente realizan los cambios que valen la pena en las organizaciones.

Warren Dennis, uno de los gurúes de Estados Unidos en estos temas, asegura que “el liderazgo es como la belleza: difícil de definir pero fácil de reconocer”. Al respecto, afirma que la esencia del liderazgo es la “autoexpresión libre y total” de la persona. Es decir, un líder es aquella persona que sabe expresarse de forma completa.

“Se conocen a sí mismos, saben cuáles son sus capacidades y sus fallas, y cómo desplegar totalmente esas capacidades para compensar los errores. Saben lo que quieren, porque lo quieren, y como comunicarle a otros lo que quieren, a fin de lograr su cooperación y apoyo. Saben cómo alcanzar sus metas”, asegura Dennis.
Por ello, convertirse en líder es todo un proceso que abarca la transformación de uno mismo y de las propias habilidades. Es decir, como dice Dennis, un líder no nace, se hace.

Karla Villaseñor, faculty de la American Management Association, delinea algunas características que necesita tener un buen líder: debe tener la capacidad de influir en las demás personas de forma positiva para el logro de un fin común; necesita anticiparse al futuro; inspirar a la gente; debe ser carismático y tener integridad, entre otros.

Hay tres aspectos que debes considerar en el camino a convertirse en un buen líder. Éstos son manejarte a ti mismo, a tu red y a tu equipo. El primero se refiere a cómo lidias con los cambios de pensamiento con respecto a tu rol, en cómo te relacionas con el resto como jefe y en cómo tratas de influenciar a los otros. El segundo es que debes ir construyendo una red dentro y fuera de la organización que te sirva de apoyo y el último, se refiere a que debes de convertir a tu equipo en uno de alto desempeño.

“Éste es mucho más que la suma de individuos simples”, sostiene el libro Being the boss: The three Imperatives for Becoming a Great Leader. Mientras más consciente seas de estas tres esferas de influencia, vas a desenvolverte mejor.

Aquí te damos otras cualidades que deberás desarrollar para convertirte en un líder reconocido:

Crear valor. Un líder se concentra en generarlo en relación con el trabajo que su equipo hace. “Él o ella es mucho más un constructor de valor que la gente que lo sigue”, asegura Vineet Nayar, autor del libro Employees First, Customers Second. Mientras un gerente sólo lo contabiliza, un líder lo crea.

Persuasión. Existen varias formas de lograr que la gente haga lo que queremos. La manera del líder debe de ser la persuasión, no la manipulación. “La persuasión busca una relación de ganar-ganar en la que la gente haga cosas por convencimiento y no por obligación. Un líder tiene que lograr ese objetivo común a través de la persuasión, tiene que hacer que la gente se comprometa”, asegura Villaseñor.

Generan círculos de influencia. Mientras que un gerente sólo genera círculos de poder, los líderes desarrollan círculos de influencia. “Un gerente tiene subordinados y un líder tiene seguidores”, explica Nayar. Una forma de darte cuenta si lo estás haciendo bien, es contar cuántas personas fuera de las que tienes a tu cargo vienen contigo a pedirte consejo. Si es frecuente, es que eres percibido como un líder.

Tener mucho corazón. ¿A qué se refiere esto? El líder debe tener sensibilidad, empatía, entender que está tratando con personas. “Si tú quieres que la gente te entregue resultados, necesitas tratarlos como tal. Necesariamente debes conocer a tu personal, trabajar con ellos, comunicarte, transmitir confianza”, indica la especialista.

Liderar personas. “Una gerencia consiste en controlar un grupo o varias entidades para llegar a una meta. Liderazgo se refiere a la habilidad de influencia, motivación, y capacidad de hacer que otros contribuyan al éxito de la organización. Influencia e inspiración separan a líderes de gerentes, no poder y control”, afirma el autor de Employees First, Customers Second.

Pasión. Debe ser el motor que mueve las acciones del líder. “Él lo que hace y le encanta hacerlo… sin esperanza no podemos sobrevivir y mucho menos prosperar”, asegura Dennis.

Ser parte del equipo. Un jefe se mantiene al margen y actúa como un observador, un líder se considera parte del equipo, asegura Villaseñor.

Integridad. Ésta se obtiene gracias a tres partes, asegura el “gurú”. Conocimiento de uno mismo, sinceridad y madurez.

Predicar con el ejemplo. “La palabra enseña, pero el ejemplo arrastra. Muchas veces es muy fácil pedir las cosas pero no hacerlas”, asegura Villaseñor. El líder tiene que convertirse en el ejemplo a seguir para el equipo que tiene a su cargo.

Curiosidad y audacia. Dennis asegura que un líder debe interesarse y aprender de todo, además de estar siempre abierto a los riesgos.

Fuente: El Universal
Autora: Mariana F. Maldonado

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